Se dice que nuestros maestros son nuestros segundos padres y ejemplos a seguir, pero, ¿Qué pasa cuándo nos damos cuenta que no es asi?
El pasado domingo 9 de marzo, a muy tempranas horas de la mañana, se realizó el concurso público de nombramiento de docentes convocado por nuestro Ministerio de Educación, con el fin de cubrir 59.859 plazas vacantes.
En total fueron 185,000 profesores los inscritos hábiles para rendir el examen, pero 10.775 de ellos no pudieron hacer efectivo dicho derecho por razones muy ajenos a ellos. El referido incidente es poco sorprendente, si se tiene en cuenta otros hechos que se sucitaron en el transcurso del proceso de examen.
En efecto, se pudo detectar desde plagios hasta suplantaciones durante la evaluación docente. Nuestros educadores fueron muy creativos con tal de rendir exitosamente el examen, pero eso de poco les sirvió, pues las autoridades competentes pudieron detectar a tiempo dichas acciones y tomar las medidas pertinentes.

En total fueron cinco los profesores detenidos por suplantación; uno por tener las respuestas del examen desde dos días antes, algunos por plagio y un sin fin por tardanzas.
Qué se puede esperar de los alumnos si tenemos como ejemplo personas que no merecen ser llamados "Maestros" y que utilizan malas artes para tratar de conseguir un objetivo. Estos hechos solo hacen aumentar más el bajo nivel de enseñanza en nuestro País.
Por otro lado, este concurso público de nombramiento de docentes también trajo consigo algunas consecuencias, como el inicio de clases de algunos colegios de Juliaca que se postergaron hasta el 10 de marzo. En tanto la Universidad Nacional del Altiplano decidió no participar del proceso de evaluación a los docentes para acceder a una plaza en el sector público.
¿Será posible que los niños y jóvenes de nuestro país sean nuestro futuro teniendo como ejemplo una clara y oscura enseñanza?

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